Cuba: Las Civilizaciones Pre-Hispanas
La conquista y colonización fue un cambio desestructurador que afectó las costumbres, tradiciones, mitos y ceremonias de dichos pueblos. Los europeos redistribuyeron la tierra, fundaron nuevos templos y ciudades, organizaron la explotación minera, agrícola y mercantil conforme a los intereses de la monarquía hispana – y portuguesa en Brasil –, cuyo monopolio dejó al margen del botín a franceses, ingleses y holandeses, que practicaron el corso y la piratería antes de apoderarse de varias islas del Caribe y porciones de Norteamérica.

El Caribe y Norteamérica eran otra cosa. En Cuba, por ejemplo, la población oscilaba entre 200 y 300 mil habitantes, entre quienes prevalecieron los agricultores taínos, que sometieron a los siboneyes y formaron cacicazgos con límites definidos.

La colisión entre culturas tan diversas aportó a Europa mano de obra barata, nuevos productos agropecuarios –maíz, papa, cacao y tabaco – denominado en Cuba cóhiba, génesis del patronímico insular –, además del oro, la plata y otros metales preciosos. Los conquistadores y colonos impusieron su cultura, religión y formas productivas, pero trajeron cultivos como el plátano, la caña de azúcar y el café; aves de corral, ganado vacuno, porcino y caballar, e instrumentos y técnicas novedosas.

Aquel proceso inevitable no anuló al indígena, aun predominante en México, Centroamérica y parte del sur del continente; no así en el Caribe, diezmados por la colonización y por enfermedades endémicas previas como la sífilis congénita, el cáncer bucal y el cólera morbo, lo cual determinó la emigración forzosa de millares de africanos esclavizados, tal vez la consecuencia más horrible de la presencia europea en América, aunque los reyezuelos de África esclavizaban y vendían a sus paisanos como algo natural. (Link)

Tejidos de antiguas civilizaciones prehispánicas de Cuba:external image cia2006_87.jpg (Link)